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15 de abril de 2011

EL DERRUMBE.

Los rayos del Sol iluminan tu piel, miras al cielo, y cierras los ojos, su luz te ciega; la brisa de un domingo por la mañana te acaricia suavemente, olor... a aire puro. Recoges las flores que quedan de la primavera pasada, añorando tiempos pasados. De pronto caes al suelo, sin saber el por qué, sientes cómo la Tierra que hay bajo tus pies se mueve, y te arrastra con ella, nubes negras, gigantes oscurecen el cielo y tapan el Sol, intentas levantarte, pero los intentos son en bano. Ves a la gente, corriendo a tu al rededor, gritando, corriendo, ¿dirección? Dios sabes dónde... no dejas de mirar a todos lados viendo como lágrimas caian de los ojos de las personas que pasaban por tu lado, pides ayuda, pero eres como un fantasma, para ellos no existes, ellos.. tan solo quieren salvar sus miserables vidas. Parece cómo si estuvieses atada, con unas fuertes cadenas al suelo, al suelo que hace un momento estabas pisando tranquilamente; y en el último intento, a punto de rendirte, a punto de tirar la toalla, consigues ponerte en pie, aún te cuesta caminar, pero hechas a correr, buscando una salida. Estás en el centro de tu ciudad, está destrozada... mientras corres, intentando esquivar el fuego, las partes que quedaban de los edificios que tú misma habías visitado escuchas gritos, llantos, voces pidiendo socorro. Intentas salir lo antes posible de aquel caos al que antes se podía llamar "barrio". Llegas, con el corazón a mil, a las afueras de la ciudad, con más tranquilidad, ahora hay silencio, supongo que le puedes llamar el ojo del huracán. Te tiras al suelo, con una respiración agitada, sintiendo cómo te falta el aire. Ya te recuperas, agarras bien el césped, para saber de verdad que está ahí y que no es un sueño. Al fin te levantas, quieres mirar atrás, para ver lo que ha quedado de tu ciudad, lo que había sido tu pasado, de lo que hace poco era tu "todo"... pero tienes miedo, tienes mucho miedo... pero te das la vuelta, tus ojos aún no quieren asimilarlo, siguen mirando al suelo, levantas poco a poco tu mirada, y ves, lo todo caído, ya no queda nada, NADA,destrozada, todo el dolor causado, está todo destruído, en el suelo, sin una gota de esperanza... al igual que tú.