Solo me dejé machacar, con la excusa de haber enmendado
demasiados errores. No hay justificación que se pueda entender, pero somos
humanos, nos equivocamos. Y no somos peores
personas por cometerlos, si no por no aprender de ellos; el cual no es
mi caso. Simplemente llega un momento en el que piensas que dejando pisarte,
seguirán hacia delante después de hacerlo y no mirarán hacia atrás…hacia ti.
Seguidores
9 de diciembre de 2013
28 de noviembre de 2013
Cariño, esta noche estoy acompañada de otro vaso de nuestro
amargo futuro inexistente y un libro en blanco en el que está escrita nuestra
historia. Las frías sábanas que nunca han olido a ti me envuelven mientras
desearía no imaginar cómo te envolvería yo cada vez que el sol desapareciese.
Que mi olor quedara permanente en tu piel para que nunca más pudieras echarme
de menos es algo que, convencida, es un deseo que te acompaña a ti en tus
noches de soledad. Cuando dices que me echas de menos y sigo aquí, se acelera
el corazón que ha dejado de latir y explícame cómo has hecho que me vuelva
cuerda y se me quiten las ganas de quererte con locura cada vez que miras hacia
atrás y no estoy yo. Yo te doy la mano las veces que quieras, pero no me tires
al suelo si no quieres que duerma contigo, porque no habrá quien nos levante
sin destrozarnos. Y si algún día cayera contigo, entre lágrimas de felicidad,
sé que te miraría soñando que me miras, o sueño que te puedo mirar, la razón se
fue junto a tus ganas de quererme esta noche, en la que me enamoras con la
soledad que me brindas.
19 de agosto de 2013
De locos
“El
dolor no tiene memoria” el momento en el que escuchas esta frase es cuando
encuentras la razón por la que te enamoras y crees en el amor. O en lo que
queda de él en estos tiempos llenos de esperanzas rotas. Culpémonos a nosotros
mismos, tristes soñadores y máquinas convencidas de que existe una magia que te
hace sentir vivo mientras mueres. Porque es cuando miras sus ojos cuando crees
que el dolor no podría hacerte daño si es tu figura la que se refleja en ellos.
Pobres de nosotros, los que nos jugamos los sentimientos por un corazón que no
siente tus latidos. Ingenuos de nosotros, los que creemos poder acelerarlos sin
tocarlos, creyendo que son nuestras caricias los que les hacen perder el
control, cuando solo son las hormonas. Que tengan piedad de nosotros los que
juzguen las locuras que hicimos por ese amor casi inalcanzable, por esas
locuras que solo se quedaron en el “casi”. Que los cuerdos no nos aten a los
locos de amor, porque será cuando el mundo solo recuerde el dolor y no ame con
locura.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)