Seguidores
31 de mayo de 2011
No me quedan fuerzas, pero no quiero llorar.
No es fácil admitir lo evidente en algunas ocasiones, me resigno a mi mentira , a mi imaginación... a lo único que me puede hacer feliz a parte de tu sonrisa. Quisiera volver a ser yo, la misma de antes, la que te quería sin importarle NADA más, sin importarlle muros o murallas. Con el tiempo, me voy haciendo frágil, pero no débil. Me duelen más las cosas, los detalles, tus miradas que no son para mí. Nunca me prometiste nada, no puedo pedírtelo. Lo que me mata realmente es tu carisma, as cambiado... tan poco, no te das cuenta de las cosas, mientras tú eres feliz en tu burbúja de cristal, y dejaste pasar a la persona menos adecuada, a la que lleva algo que puede derretir hasta el hierro, pero jugó bien sus cartas, te tapó los ojos con esa benda negra, ya no te dejaba ver más allá...