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24 de mayo de 2012

  Necesitar a todos y que no te necesite nadie. Creer en la confianza, los sueños, la amistad, los sentimientos... y que la realidad choque contra tí como un cristal. Al principio es una pequeña caja, que se va haciendo cada vez más pequeña, tienes el suficiente oxígeno para respirar pero al final te ahogas con tus propios suspiros, y luchas por salir, y das golpes, gritas, pides ayudas pero nadie te oye más allá de las paredes. Suplicas, rezas a Dios para que te libre de todo lo que pueda pasar, por último te estremeces. La caja se rompe, para siempre. Dejas escapar el poco aire que quedaba a un mundo exterior, lleno de gente como tú, en su cajita de crital. Pero ya no te queda nada. Ni confianza, ni sueños, ni sentimientos por los que querer seguir adelante. No hay final feliz, no hay final, simplemente una eternidad vacía.