El paseo dónde siempre os encontrábais, ahí, en ese lugar. Te sientas, ves tu nombre junto al suyo, ¿la diferencia? tachados. Y ves que lo único que os seguía uniendo ha sido borrado.
La cuestión no es olvidar el pasado, si no recordarlo sin sentir dolor. Ni remordimiento de pensar en lo que podría haber pasado y no pasó, ni pensar de quién fue la culpa, ni quién dejó de llamar antes, ni quién fue el que jugó con quién. Pero es así, y lo piensas aunque no quieras, aunque ya no te duele tanto como antes, ya no lloras hasta que te ahogas en tu habitación, debajo de la almohada para que nadie te escuchara, ya no... ya no hay dolor, solo queda rabia y decepción. Es una cosa inexplicable, que no sabes bien porqué es. Y cuando tocas los nombres, en esa madera fría, cierras los ojos, y lo recuerdas como si fuera ayer, esa noche en la que no pudiste dormir. Claro, que ahora no duermes, pero porque ves que ya no está. Y.. en serio, ¿él te quiso de verdad? típica pregunta que hace que todo se borre, que quieres rayar los nombres, para que ya no haya nada que recordar. Y la respuesta no es esa.La respuesta no es borrar lo que un día hicimos, la respuesta es saber que aunque ya no esté él. Estás tú.