La luz...
Nos besábamos, y la luz que nos alumbraba se apagó, sonreímos, y seguimos besándonos. Y fue en ese instante cuando nuestros dientes chocaron, una sola milésima de segundo. Eso es lo que duró nuestra pequeña historia (por llamarlo de alguna manera), una sola milésima de segundo para toda una vida. Suena sarcástico. No pedí que cambiaras, no te dije que dejaras de ser tu mismo, me dijiste cosas que no quería oír y aguanté, sé que no hago milagros. Solo pedí darnos una oportunidad, pero supongo que eso ya era demasiado. Buenas noches.