Ella, siempre con una sonrisa pintada en la cara, dibujada por Dios sabe quién. Bipolar de mala leche, cariñosa y un tanto envidiosa. El ego se lo deja siempre en casa, no sabe estar peleada con nadie más de dos minutos. No suele guardar demasiado rencor hacia las personas que le rompieron el corazón alguna vez. ¿Loca? bastante. Siempre intentando hacer reír, extrovertida, mucho (demasiado) pero más vergonozosa en el amor que nadie. Atrevida, cuando lo cree conveniente. Romántica, aunque ya se le pasaron las ganas de encontrar algún príncipe verde o una rana azul, lleva demasiados fracasos en su lista de opciones. Llora sola por las noches, o cuando mejor le pille, siempre se esconde, por miedo a los demás, y ha hacerles daño. Esa carita dulce de niña pequeña, perdona cosas que no se deberían perdonar. Habla más que escucha, pero luego para dar consejos intenta ser la mejor. Le importan las personas a las que les importa, y a las que pasan de ella. Tanta ingenuidad en una sola persona, aún no sabe aprender de los errores, podría caer mil veces con la misma piedra. No sabe lo que hace, pero es independiente. Puede ser la mejor, puede ser la peor. Tan pequeña, tan grande.