Y llorará, y ya no podremos hacer nada para solucionarlo. La lluvia de las mañanas de otoño gritarán más y no se escucharán sus palabras. Una nube cubrirá todo cuanto él creó, y que a ella le destruirá.
Y verá todo el tiempo que se ha ido, y todo el que queda. Ya no escapará de ella misma. Utilizará cualquier cosa dónde pueda escapar de las gotas frías que caerán. Y volverá cabizbajo, volverá a por ella, regresará con nada en las manos, dirá lo mal que se comportó, y creará de nuevo las ilusiones que él mismo deshizo. Sus días de llanto fueron escasos, no valoró nada de lo que ella le dió; y no va a esperar a su perdón, se irá sin más de nuevo, no verá rentable lo poco que dará. Y ella, aunque inocente, esta vez no caerá, no querrá caer de nuevo, ya no le afectará como antes. Sabrá que si alguien llora no será ella, si no, por ella.