“El
dolor no tiene memoria” el momento en el que escuchas esta frase es cuando
encuentras la razón por la que te enamoras y crees en el amor. O en lo que
queda de él en estos tiempos llenos de esperanzas rotas. Culpémonos a nosotros
mismos, tristes soñadores y máquinas convencidas de que existe una magia que te
hace sentir vivo mientras mueres. Porque es cuando miras sus ojos cuando crees
que el dolor no podría hacerte daño si es tu figura la que se refleja en ellos.
Pobres de nosotros, los que nos jugamos los sentimientos por un corazón que no
siente tus latidos. Ingenuos de nosotros, los que creemos poder acelerarlos sin
tocarlos, creyendo que son nuestras caricias los que les hacen perder el
control, cuando solo son las hormonas. Que tengan piedad de nosotros los que
juzguen las locuras que hicimos por ese amor casi inalcanzable, por esas
locuras que solo se quedaron en el “casi”. Que los cuerdos no nos aten a los
locos de amor, porque será cuando el mundo solo recuerde el dolor y no ame con
locura.