Seguidores

28 de noviembre de 2013


Cariño, esta noche estoy acompañada de otro vaso de nuestro amargo futuro inexistente y un libro en blanco en el que está escrita nuestra historia. Las frías sábanas que nunca han olido a ti me envuelven mientras desearía no imaginar cómo te envolvería yo cada vez que el sol desapareciese. Que mi olor quedara permanente en tu piel para que nunca más pudieras echarme de menos es algo que, convencida, es un deseo que te acompaña a ti en tus noches de soledad. Cuando dices que me echas de menos y sigo aquí, se acelera el corazón que ha dejado de latir y explícame cómo has hecho que me vuelva cuerda y se me quiten las ganas de quererte con locura cada vez que miras hacia atrás y no estoy yo. Yo te doy la mano las veces que quieras, pero no me tires al suelo si no quieres que duerma contigo, porque no habrá quien nos levante sin destrozarnos. Y si algún día cayera contigo, entre lágrimas de felicidad, sé que te miraría soñando que me miras, o sueño que te puedo mirar, la razón se fue junto a tus ganas de quererme esta noche, en la que me enamoras con la soledad que me brindas.