Seguidores

17 de septiembre de 2011

BROS.

Buenos días pequeño, otra vez. ¿Hace cuánto que te fuiste? hace dos años y algo más. Siento no saberlo con exactitud, no soy buena en las fechas, pero te aseguro, que desde que te fuiste, no he conseguido no pensar en ti. Porque tú eras el único, mi pequeño, el que cuando sonaba el desperador, también se levantaba conmigo, se estiraba, y se sentaba en el felupudo, al lado de la puerta, esperando a que saliera y acompañarme hasta la puerta del coche. Eso eran las cosas que te hacían importante.
Para muchos, para muchísimas personas, los perros, sólo son mascotas, encargadas de cuidar la casa y poco más. Tú no, tú, vivías conmigo desde que yo era pequeña, muy pequeña, y siempre estuviste ahí. Porque no entiendo como un animal, podía hacerme tan feliz, apoyarme sin palabras, con sus manchitas sentirme distinta, con el que podía jugar, y hasta bailar, porque sé que lo hacías para verme bien, contenta, porque eras y eres uno de mis mejores amigos, el mejor amigo del hombre, siempre lo dijeron, y les doy la razón. Espero que ahí arriba haya muchas cosas para morder y destrozar, que te lo pases muy bien, y que juegues con otra pelota, aunque yo no pueda tirártela. Espero que nos eches de menos, tanto como nosotros, porque no me dejaron despedirme de ti, fue demasiado rápido... deseo que te lo pasaras muy bien mientras estubieras con nosotros, que eres el mejor e irremplazable, NUNCA habrá otro como tú. Porque amigo mio, eres el mejor, desde el primer día. Que te echo mucho de menos, no sabes cuanto, que echo de menos todo de ti. De tus bostezos, a tus siestas debajo de mi silla; de tus carreras a por lo que te tiraba, ahsta cuando me destrozabas mis juguetes, porque eres lo mejor que tuve y nunca más volveré a tener. Psatelo bien, en el supuesto "cielo de los perros" que te lo mereces, que vales la pena, cómo perro y cómo mejor amigo.